Parece que no, pero hay días con más gafe que otros, y si no, repasemos lo que ocurría tal día como hoy. La cosa empezó a joderse casi desde el principio. Ya en el año 73 (a secas) los hebreos que defendían desde hacía años la fortaleza de Masada decidieron suicidarse colectivamente un 14 de abril para no entregarse a los romanos, que eran el imperio de aquella época. Ese fue el mismo día que llegó al trono de España Felipe III, el que expulsó a los moriscos y la misma fecha en la que unos diputados le pidieron a Fernando VII que se dejase de gaitas y suprimiese la Constitución de Cádiz para volver al absolutismo más feroz, cosa que el monarca hizo encantado.
Por si fuera poco, también fue el día que John Wilkes asesinó a Abraham Lincoln en un teatro con nombre de coche y cuando nació en Haití, Papa Doc, el más siniestro y sanguinario dictador de una zona del planeta donde abundan este tipo de elementos. Para acabar de rematarla, también fue un 14 de abril el día que escogió el Titanic para chocar contra un iceberg y hundirse mientras tocaba la orquesta. A ver si el día que decidamos proclamar una nueva república andamos un poco más espabilados y le echamos una ojeada a las efemérides. Total, no nos va a ir de esperar veinticuatro horas, a ver si escampa el calendario. Entretanto, recordad que no hay mal que cien años dure, ni idiota que lo soporte.
lunes 14 de abril de 2008
Efemérides
miércoles 26 de marzo de 2008
Cuidados paliativos
El arzobispo de Pamplona, ese vocablo impronunciable con una magdalena en la boca, es emérito. ¿Por qué?. Hombre, pues porque tiene mucho “emérito” lo que dice. Bueno, más que “emérito”, tiene dos cojones, porque el señor, o individuo, tiene los santos huevos, nunca mejor dicho, de aprovechar la Semana Santa, época de dispendio y relajo para la mayoría, para afirmar que la muerte de Jesucristo en la cruz fue “absolutamente digna, a pesar de que no tuvo cuidados paliativos”.
Frenando Sebastián Aguilar, que así le inscribieron sus padres en el registro civil, pronunció el Sermón de las Siete Palabras, pero ya que estaba, dijo unas cuantas más, aderezadas con unas cuantas joyitas . En resumen, el arzobispo sanferminero vino a decir que si Jesucristo las había pasado putas en la cruz, pues los demás tenemos que seguir el mismo camino y jodernos y aguantar el dolor hasta que palmemos.
He investigado el asunto y resulta que Jesucristo no murió en la cruz. No, lo mataron. Bueno, lo ajusticiaron, acusado de hereje, traidor y no se cuantas cosas más. Una lástima que el susodicho arzobispo no estuviese al tanto, porque en lugar de cargarse el derecho a morir dignamente podía haber justificado la pena de muerte.
lunes 10 de marzo de 2008
Empanada electoral
Escrutado el 99.9 por ciento resulta que seguimos más o menos como estábamos, pero quizá un poco más cansados. Medio país suspira con alivio, mientras el otro medio afila la lengua para acusar de retrasados mentales a los que no piensan como ellos. Somos así, o por lo menos eso es lo que parece oyendo a los políticos, los tertulianos, los portavoces episcopales, loa agoreros del hundimiento nacional y los que siempre llevan puesto el pijama de la razón..
Hoy anda el personal con unas ojeras anímicas que acusan una empanada mental aguda, producto de un disparatado fin de semana. Resulta que hubo quien no encontró por donde doblar la papeleta para el senado de Eurovisión, marcó la casilla del Chikilicuatre y acabó comprobando como el Barça se quedaba muy lejos de la mayoría absoluta.
Otros en cambio no pudieron pegar ojo durante toda la jornada de reflexión, rezando para que la arena no cegase los ojos de Jorge Lorenzo en Qatar y no fuese adelantado por Llamazares, en un maniobra desesperada para quitarle el último puesto de la pole a los de ERC, mientras Rosa Diez enseñaba pierna desde la banda para despistar a los chicos de Schuster.
Así las cosas, mientras digerimos la sopa de análisis en la que todos han mejorado, evolucionan adecuadamente o se van a casa a cambiarse los calzoncillos, sigue resonando entre una marabunta de gilipolleces la voz de una chavala que acaba de perder a su padre a manos de unos hijos de puta, como soltó textualmente ante los micros de la prensa. A veces tres palabras valen más que mil imágenes....y reconforta un huevo oirlas.
miércoles 5 de marzo de 2008
El túnel del tiempo
En el monasterio de Sant Benet, a menos de cincuenta minutos de Barcelona (sin atasco y dándole al coche una caña moderada) se ha abierto un túnel del tiempo por el que se están colando olores fétidos que brotan de la nada, cánticos de gargantas mudas desde hace cientos de años y hasta fantasmas de monjes que se pasean por los claustros para pasmo de turistas y regocijo de seguidores de Iker Giménez.
La cosa ha pillado dimensiones internacionales y desde Japón, Inglaterra o Estados Unidos han llegado reporteros para indagar sobre esta brecha en el tiempo que se ha abierto en el corazón del oasis catalán. A lo mejor resulta que esa es la explicación a lo que sale a diario en los papeles. Bien mirado, los engominados cazadores de la manifestación del otro día bien podrían haber llegado directamente de un pasado ambientado en Los Santos Inocentes. Lo mismo se puede decir de los autodenominados antifascistas, que parecen escapados de un casting de Revuelta en el Frenopático, y que el otro día sembraron el caos en Madrid y protagonizaron hazañas tan loables como el destrozo de la maquinaria de obra en la que un trabajador autónomo había enterrado todos sus ahorros.
Que mejor explicación que la existencia de una fisura en el tiempo para entender la proliferación de cavernícolas maltratadotes y asesinos de mujeres, con perdón de los verdaderos cavernícolas, por supuesto. O para entender los comunicados de la Conferencia Episcopal, que dentro de nada inaugurará el túnel Torquemada.-Rouco
¡Qué bonito sería poderle echarle al empedrado del tiempo la culpa de la existencia de traficantes de esclavos, señores feudales del ladrillo y psicokillers patrioteros!. Pero lo cierto es que, por muchas psicofonías que graben en los monasterios abandonados, los sonidos realmente espeluznantes siguen siendo los gritos de las madres que llevan a sus hijos en brazos a los hospitales de Bagdad, Kenia, Palestina o Kurdistan, o los lamentos continuados de los torturados en cualquier penal de esta planeta. Desgraciadamente para Benita del Valle, su verdugo, condenado a 15 años de cárcel, no venía de la edad de piedra sino de Valladolid, y había nacido en 1953.
lunes 18 de febrero de 2008
El botín del Santander
Un individuo denuncia a los padres del chaval al que atropelló y mató hace unos años, para cobrar unos miles de euros. Un trabajador envenena a un compañero para intentar quedarse con su puesto de trabajo. Un grupo de desaprensivos pide dinero en nombre de los padres de la niña desaparecida en Huelva con el único fin de quedarse con la pasta. Ojala fuera una invención de mi desbocado cerebro, pero estas son noticias publicadas y aireadas por la prensa, lo que viene a demostrar, no sólo la inagotable ruindad del género humano, sino también la obsesión con el dinero que se ha apoderado de nosotros en los últimos tiempos. Menos más que vivimos en uno de los 20 países más ricos del mundo, que si no esto sería la hecatombe más total.
Claro que no es de extrañar viendo el ejemplo que dan nuestros líderes políticos y, se supone, cabezas pensantes de este país. Andan los tíos desaforados prometiendo hoy 400 euros de propina, mañana dentista gratis, pasado pensiones duplicadas, al otro un pino para cada uno y además dos huevos duros. Lo de la campaña electoral amenaza con acabar como la tómbola de mi pueblo cuando yo era crío, pero sin la gracia de aquello del perrito piloto. Y mientras, crece el alarmismo, cunde el pánico y los constructores se largan al Caribe dejando a sus currantes con el culo al aire. Los expertos pronostican al mismo tiempo una época de vacas flacas y una recuperación de la inflación, mientras la peña ve como el euro se encoge al tamaño de los diez céntimos.
Pero no hay que alarmarse porque el sistema económico es sólido, y sino que le pregunten al dueño/jefe/presidente del Banco de Santander que hace nada estaba más contento que unas castañuelas con los resultados de su banco en el último año. Han vuelto a ganar una cifra de esas que tienes que leer dos veces porque no sabías ni que existía tal número. Estimados clientes sigan tranquilos, que sus bancos no paran de forrarse. Por cierto, se me olvidaba: el dueño del Santander se llama Botín, como el de los piratas, por si les da alguna pista.
jueves 24 de enero de 2008
Los que suben el butano
El año comenzó como siempre: con nuevas vueltas de tuerca a nuestros bolsillos. Subió el metro, el pollo, el pan y casi todo lo demás. También subió el butano, quizá porque los pobres dueños de Repsol no han conseguido aumentar sus beneficios en tantos millones de euros como ellos habían planeado. Y la culpa debe ser nuestra porque ellos hacen todo lo posible por todos los medios a su alcance. Incluso se han inventado una formula revolucionaria en los días del triunfante postcapitalismo: sustituir los sueldos de los repartidores por las propinas de los compradores. Así ellos no tienen que reducir en unos miles de euros los miles de millones que necesitan para seguir especulando y engordando su empresa. Además, así se obliga a los ciudadanos-consumidores a un ejemplar ejercicio de conciencia y ponen a prueba su nivel de solidaridad.
Son esos sutiles detalles de la civilización occidental los que no captan en toda su magnitud los recién llegados del otrora llamado tercer mundo. Pero todo se andará porque para comenzar el año los lideres de la vapuleada Alianza de Civilizaciones se reunieron en Madrid para enderezar la cosa planetaria, que se está poniendo muy malita. Lastima que la noticia se viese ensombrecida por la detención en Barcelona de un grupo de islamitas radicales y violentos que presuntamente planeaban un mortal y salvaje atentado en la ciudad.
Entre los detenidos están Abdul y Shahed, dos pakistaníes que se buscaban la vida subiendo bombonas a las casas de los barceloneses. Evidentemente, alguien que prepara la masacre de otros congéneres no está muy en sus cabales, no merece ningún respeto y no es precisamente un ejemplo para los niños. Decir que tampoco está integrado en nuestra poco edificante sociedad es una de esas estupideces políticamente correctas que tanto se llevan. Pero es innegable que la mejor forma de que abandonen sus alucinadas ideas de venganza, aparquen su odio y respeten nuestro sistema de convivencia, no es en ningún caso obligarles a ganarse la vida de una forma tan humillante como la de la remuneración convertida en limosna.
lunes 31 de diciembre de 2007
Las ratas que siempre fuimos
El último día del año 2007 me levanté temprano con la peregrina esperanza de poder poner en orden y entregar todos los compromisos laborales que tenía pendientes. Pero las noticias, la malas noticias, también madrugan, igual que las penas flotan o los desamores se repiten.
Como todos los días anteriores, el cóctel informativo mañanero era una medida de atentados mortales, otra de disparates políticos, un chorro de mujeres asesinadas, unas gotas de accidentes varios y un toque final de las inevitables angustias de subsaharianos arrancados del mar en el último momento. Y todo ello servido en un bol caliente de desastre climático.
Mientras ingería el segundo café, decidí seguir naufragando un rato por la programación televisiva.
En un documental medio gastado de tanto repetirlo, nosotros, el inteligente mamífero superior protagonista de las proezas antedichas, habíamos regresado a los orígenes, a nuestro primer aspecto sobre la tierra, para sobrevivir a la catástrofe planetaria que provocó la extinción de los dinosaurios. Teníamos una pinta parecida a una rata y libramos de aquello para irnos adaptando a un nuevo planeta durante dos millones de años. Luego comenzamos a crecer, a cambiar y a adaptarnos al nuevo hogar con millones de formas y aspectos.
Poco a poco, los mamíferos más evolucionados comenzamos a avanzar hacia un nuevo punto y seguido para la Tierra. Nos apoderamos del fuego, del agua, de la piedra, del viento, del sol, de la tierra, de las plantas y del resto de animales, incluidos muchos de la propia especie. Y jugamos con nuestras propiedades hasta que las acabamos destripando y tirando los trozos.
Como no me gusta mucho ponerme a pensar por la mañana, huí hacia la cadena de al lado, donde hablaban de Alonso. Por fin me dispuse a solidarizarme con ese ídolo de masas, maltratado por unos egoístas millonarios, ninguneado por sus propios compañeros mientras se esforzaba por pilotar un artefacto tan caro como inútil. Pero, vana ilusión. No hablaban de aquel Alonso, Fernando, sino de otro Alonso, Pedro, un tipo quejumbroso que pretendía que le diesen más dinero para poder seguir investigando y descubrir la vacuna de la malaria, con la pretensión de aplicársela a millones de mamíferos superiores al borde de la extinción. Decididamente, estaban dispuestos a joderme hasta el último día del año.